Da gracias por la vida misma, aunque la tuya no sea la más perfecta. Dios te la dio y el tenerla es ya un milagro. Aprende a valorarla para hacerla llevadera. No hagas de ella algo vano y vacío.
Da gracias por el aire que respiras, es tan natural y vital y ni cuenta te das de que sin él con seguridad no vivirías. Por cada respiro que des, recuerda y ten presente que Dios lo creó pensando en ti.
Da gracias por la luz del sol, es la que te permite ver el día en esplendor. La que da vida a la hermosura de la creación, y da calor a los seres vivos de la tierra.
Da gracias por la noche, Dios la hizo para darnos descanso, para que la tierra repose del afán del día. Es cuando realmente puedes relajarte y meditar, para poder reponer fuerzas para seguir adelante.
Da gracias por el agua que cae del cielo, Dios la envía para hacer de nuestro suelo uno fértil y productivo, y es la misma agua que al estar sedientos calma nuestra sed.
Da gracias por las pruebas que llegan a ti, no te lamentes cuando éstas llegan, mas bien tómalas de un modo positivo. Las pruebas purifican tu espíritu, y te hacen más fuerte para enfrentarte a la vida.
Da gracias por todo lo que eres, no te quejes de que no siempre es como quieres. Dios permite todo lo que llega a tu vida, pero lo permite porque tiene su razón de ser. Nada pasa sólo porque sí, al final verás y entenderás la razón.
Da gracias a Dios por todo, por las cosas grandes y aún por pequeñeces. Él muy agradecido nos recompensará. Da siempre gracias, sentirás alivio y paz si las das de corazón.
Nos alzamos con una nueva estatuilla!
“Reconocer a quienes difunden con coherencia
valores y principios, soñar con un mundo mejor, ese
será nuestro aporte con este premio. Dejar una
semilla, sueños, como el Quijote, basado en sus
valores!….
… Un premio para vivenciar la UNIDAD,
palabra, mente y acción, respeto a todas
las creencias, opiniones y formas de vida
…un premio…un sueño!… ”
valores y principios, soñar con un mundo mejor, ese
será nuestro aporte con este premio. Dejar una
semilla, sueños, como el Quijote, basado en sus
valores!….
… Un premio para vivenciar la UNIDAD,
palabra, mente y acción, respeto a todas
las creencias, opiniones y formas de vida
…un premio…un sueño!… ”
El conductor y productor del programa Internacional "Sembrando esperanza" Sr Walter Ogando, fue premiado en las últimas horas en la ciudad Cervantina de Azul.
Fue reconocido con la estatuilla
"El Quijote de oro" como mejor programa en su rubro.
En el mismo escenario fue reconocido Jorge Cacho Fontana.
Fontana, la voz de la radio
Con 80 años cumplidos hace 20 días, Cacho Fontana casi no necesita de presentaciones, gracias a una voz inconfundible que lo llevó a encabezar decenas de programas y avisos publicitarios de radio y televisión. Un emblema del mundo del espectáculo, que recibió su homenaje en Azul.
El nombre del folclore
Marcelo Simón es, desde 2004, director de la FM La Folklórica (98.7) de la Radio Pública, pero su nombre y su apellido está ligado de manera indiscutible a la historia de la radio y la televisión argentina por la conducción y/o la producción de decenas de ciclos vinculados al folclore.
La bolsa de agua caliente
Una noche trabajé duro con una madre en su parto, pero a pesar de todo lo que pudimos hacer, ella falleció dejándonos un pequeño y prematuro bebé y una niña de dos años que lloraba desconsoladamente. Tuvimos grandes problemas para mantener vivo al bebé, no teníamos incubadora ni electricidad para hacer funcionar una.
Tampoco teníamos alimento especial para estos casos. Aunque estábamos sobre la línea del Ecuador, las noches a menudo eran frías con peligrosos vientos. Una estudiante que me ayudaba fue a buscar una cobija de lana que teníamos para los bebés.
Otra fue a atizar el fuego y a cargar una bolsa con agua caliente. Ella volvió casi inmediatamente muy preocupada para decirme que la bolsa se rompió al llenarla. (las bolsas de agua caliente se rompen fácilmente en climas tropicales). ¡Y era nuestra última bolsa!, exclamó. Como se acostumbra en Occidente, no hay que llorar sobre la leche derramada, de modo que en África central se puede considerar no llorar sobre bolsas de agua caliente rotas. Éstas no crecen en los árboles, y no hay farmacias en los bosques donde comprarlas.
“Muy bien” dije, “pon al bebé lo más cerca posible del fuego y acuéstate entre el bebé y la puerta para evitar las corrientes de aire frío. Tu trabajo es mantener con calor al bebé.”
Al mediodía, como hacía todos los días, fui a orar con los chicos del orfanato que querrían reunirse conmigo. Les daba sugerencias sobre cosas por las cuales orar, y también les conté del pequeño bebé. Les expliqué nuestro problema de mantener al bebé con calor suficiente, la bolsa de agua caliente que se había roto, y que el bebé podía fácilmente morir si se enfriaba. También les conté de su hermana de 2 años, que lloraba porque su madre había muerto.
Mientras orábamos, una de las niñas, de nombre Ruth, hizo la usual sincera oración que los niños hacen en África. “Dios, por favor, envíanos una bolsa de agua caliente hoy, mañana será demasiado tarde porque el bebé habrá fallecido, por favor envíala esta tarde”.
Mientras trataba de contenerme por la audacia de su oración, ella añadió: “y también ¿podrías por favor enviarnos una muñeca de juguete para la niña, así ella puede ver que Tú realmente la amas?”
Como sucede a menudo con las oraciones de los niños, yo fui sacudido. ¿Podría yo decir amén honestamente? ¡Yo no creía que Dios podría hacer esto!
Oh sí, yo sé que Él puede hacer todo; la Biblia dice así. Pero hay límites, ¿no es cierto? La única forma en que Dios podía contestar esta oración en particular, sería si alguien enviaba una encomienda desde el exterior. Hacía ya casi 4 años que estaba en África y nunca había recibido una encomienda.
Y si alguien enviaba una ¿podría ser que incluya una bolsa de agua caliente? ¡Yo vivía sobre el Ecuador!
A media tarde mientras estaba dando clases al grupo de enfermería, me llegó el mensaje de que un vehículo había llegado a mi casa. Para cuando llegué a mi casa el vehículo ya se había ido, pero en la puerta había una caja de unos 11 kilos. Sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas, no pude abrir la caja yo solo, llamé a los niños del orfanato para que me ayuden. Con mucho cuidado sacamos los precintos y empezamos a desempacar con mucha emoción. Había unos 15 chicos observando la gran caja. Comencé a sacar yerseis de colores muy brillantes. Los ojos de los chicos estaban iluminados. Había vendas para los leprosos. También había pasas de uva que serían de utilidad para el fin de semana.
Luego puse mi mano nuevamente en la caja y sentí… ¿podía esto ser cierto? Lo tomé y lo saqué. Sí. ¡Una bolsa de agua caliente nueva! Lloré, yo no había pedido a Dios que nos la mande; yo no creí verdaderamente que Él podía.
Ruth estaba en primera fila. Ella se adelantó y en alta voz dijo, “si Dios envió una bolsa de agua caliente, también debe haber enviado la muñeca”.
Escarbando hacia el fondo de la caja, ella sacó una hermosa muñeca con un vestido de colores. ¡Sus ojos brillaban, ella nunca había dudado!
Mirándome me preguntó, ¿“puedo ir contigo y darle la muñeca a la niña, así ella sabrá que Jesús realmente la ama”? “Por supuesto”, respondí.
Aquella encomienda había estado de viaje durante 5 meses, la habían enviado mis compañeros de escuela que tuvieron la impresión de obedecer a Dios e incluir una bolsa de agua caliente, aún para la línea del Ecuador.
Y una chica había puesto la muñeca para una niña Africana 5 meses antes, en respuesta a la oración de fe de una niña de 10 años, y traerla esa misma tarde.
Un día...
Un día perdí la esperanza
Un día dejé de luchar
Un día me olvidé de ti, Señor
Un día me olvidé de amar
Ese día, perdí la gracia!
Ese día perdí Tu paz!
Ese día perdí Tu camino
Ese día no Te supe amar
Hoy quiero retomar el camino
Hoy quiero volver a vivir en paz
Hoy mi alma se atormenta porque
muchos fueron los errores cuando...
Un día perdí la esperanza
Un día dejé de luchar
Un día me olvidé de ti, Señor
Un día me olvidé de amar
Hoy camino a tu lado
Hoy he vuelto a luchar
Hoy doy testimonio
Sólo Tú traes la paz
Cada obstáculo una oportunidad
La vida misma se inicia con una pugna. Para venir a este mundo, el bebé debe abandonar el cobijo y la seguridad de que goza en el vientre de la madre y recorrer con dificultad un estrecho conducto. Antes de remontar vuelo a las alturas, el águila debe abrirse paso a picotazos para salir del huevo.
Como debemos entender la virtud?
- Generosidad, de ánimo y bondad de vida. El Hábito y disposición del alma para las acciones conformes a la Moral.
Virtud moral, es el hábito que se adquiere bien independientemente de los preceptos de la ley, por solo la bondad de la operación y conformidad con la razón natural.
Para tejer coronas a la VIRTUD y cavar calabozos, al vicio, he aquí por qué se reúnen los buenos ciudadanos y a lo que dedican su trabajo.
La VIRTUD como prenda de suma perfección, es el prototipo ideal que persigue el buen ciudadano, ayudándose con sus oraciones y el amor a DIOS.
Puede llamarse virtuoso el hombre que logra:
1. Vencer sus pasiones.
2. Dominarse a sí mismo.
3. Ejercitar las buenas obras.
4. Librarse de preocupaciones.
5. Tener un carácter entero e independiente.
6. Practicar la abnegación y no desconocer el heroísmo que se necesita para practicar la VIRTUD en esta sociedad dominadora del vicio y la maldad.
Virtud moral, es el hábito que se adquiere bien independientemente de los preceptos de la ley, por solo la bondad de la operación y conformidad con la razón natural.
Para tejer coronas a la VIRTUD y cavar calabozos, al vicio, he aquí por qué se reúnen los buenos ciudadanos y a lo que dedican su trabajo.
La VIRTUD como prenda de suma perfección, es el prototipo ideal que persigue el buen ciudadano, ayudándose con sus oraciones y el amor a DIOS.
Puede llamarse virtuoso el hombre que logra:
1. Vencer sus pasiones.
2. Dominarse a sí mismo.
3. Ejercitar las buenas obras.
4. Librarse de preocupaciones.
5. Tener un carácter entero e independiente.
6. Practicar la abnegación y no desconocer el heroísmo que se necesita para practicar la VIRTUD en esta sociedad dominadora del vicio y la maldad.
Mamá...
Mamá... palabra tan pequeña y que encierra tantas cosas, tantos sentimientos, tantos recuerdos;
Mamá... palabra mágica que usada con desdén provoca dolor y furia;
Pero al pronunciarla con amor, nos cura de todo mal.
Palabra pequeña, palabra primera, y muchas veces, la última palabra.
De qué se llena nuestro corazón al pensar en ella?
Por qué se llenan nuestros ojos de lágrimas al recordarla?
Por qué al caer gritamos su nombre?
Será por que recordamos su voz y sus dulces brazos al arrullarnos y consolarnos cuando éramos pequeños?
Será por que siempre estaba ahí para curarnos un raspón, para sobarnos una rodilla, para levantarnos cuando estábamos caídos?
Será por las noches de desvelo que paso a nuestro lado, por los aplausos que nos dio cuando bailábamos, por que reía con nuestros chistes sin gracia, por ser nuestra mejor audiencia?
Será por lo poco que necesita para vivir, un plato de sopa, una café caliente, un beso, un te quiero?, un perdón?
Será por que seguimos siendo en sus ojos de mirada tierna, sus niños de antaño?
Será por que aún hoy, buscamos su aprobación, esperamos oír sus palabras de aliento, y nos llena de tristeza su mirada crítica?
Será por todo esto, será por algo más.. lo cierto es que las mamás son regalos de Dios, son ángeles en la tierra, son seres de luz.
Mamá.... gracias.
Mamá... palabra mágica que usada con desdén provoca dolor y furia;
Pero al pronunciarla con amor, nos cura de todo mal.
Palabra pequeña, palabra primera, y muchas veces, la última palabra.
De qué se llena nuestro corazón al pensar en ella?
Por qué se llenan nuestros ojos de lágrimas al recordarla?
Por qué al caer gritamos su nombre?
Será por que recordamos su voz y sus dulces brazos al arrullarnos y consolarnos cuando éramos pequeños?
Será por que siempre estaba ahí para curarnos un raspón, para sobarnos una rodilla, para levantarnos cuando estábamos caídos?
Será por las noches de desvelo que paso a nuestro lado, por los aplausos que nos dio cuando bailábamos, por que reía con nuestros chistes sin gracia, por ser nuestra mejor audiencia?
Será por lo poco que necesita para vivir, un plato de sopa, una café caliente, un beso, un te quiero?, un perdón?
Será por que seguimos siendo en sus ojos de mirada tierna, sus niños de antaño?
Será por que aún hoy, buscamos su aprobación, esperamos oír sus palabras de aliento, y nos llena de tristeza su mirada crítica?
Será por todo esto, será por algo más.. lo cierto es que las mamás son regalos de Dios, son ángeles en la tierra, son seres de luz.
Mamá.... gracias.
Un niño...
"Un niño es una persona
que ha de continuar aquello
que tú has comenzado.
Él ha de sentarse
donde tú te has sentado.
Y cuando tú te hayas ido,
atenderá aquellas cosas
que para ti son importantes.
Puedes adoptar
todos los principios que quieras
pero la forma en que serán
cumplidos depende de él.
Él asumirá el control
de las ciudades,
de los estados y de
las naciones.
Ha de tomar iglesias,
las escuelas, las universidades
y las empresas.
Todos tus libros
serán juzgados por él,
ya sea para alabanza
o condenación.
El destino de la humanidad
está en sus manos.
Autor: Abraham Lincoln
Un niño habla a su madre
Se celebran muchas cosas y acontecimientos en el mundo, pero el día de la madre es el que más se merece una celebración, porque se celebra el amor más tierno, más desinteresado y más hermoso que pueda existir sobre la tierra. Habría que celebrarlo con versos y canciones. Hasta Dios quiso tener una madre, la Santísima Virgen. Quiso sentir las caricias y el amor de una madre humana como tú.
A la hora de dirigirles una felicitación se me ocurre ponerme en el caso de un niño que habla a su mamá. Hacerme también niño, porque resulta que un hijo, es siempre un niño para su madre. Lo primero que un niño dice a su madre es un ¡gracias! muy grande y muy tierno.
¡Gracias! mamá, por haberme traído a este mundo: tu primer regalo para mi fue el regalo de la vida, te debo la vida. Pude no haber nacido y ahora no correría a tu brazos a decirte que te quiero y no podrías mirarte en mis ojos de angelito travieso. Pero dijiste sí. ¡Gracias! ¡mamá ! ! !, me quisiste mucho antes de nacer; cuántas veces soñaste conmigo.
¡Gracias! por haberme cuidado de pequeñito con tantos sacrificios, desvelos, cansancios. No puedo saber cuánto has hecho por mi, porque en esos años no me daba cuenta; te he costado mucho, mamá, eso lo sé. Nunca te sabré agradecer lo suficiente, no podré hacerlo porque es demasiado lo que te debo. Cuántas noches en vela junto a mi, cuando estaba enfermo.
¡Gracias! porque me has enseñado a conocer y a querer a Dios. Cuando sea mayor quizá me vuelva un poco frío, quizá salga de hijo pródigo, pero volveré, sí, volveré a ese Dios que tú me enseñaste amar.
Perdóname todas mis travesuras de niño y mis travesuras ya no tan inocentes de mayor. En el fondo no iban con mala intención, no pretendía molestarte. Aunque si te han hecho sufrir, yo sé que tú tienes siempre corazón para perdonarme y para comprender mis debilidades.
Pero no tengo derecho a entristecerte. Perdóname si alguna vez has tenido que llorar por mi y te he hecho enojar; no tenia derecho a hacerlo, perdóname. Te prometo desde hoy portarme mejor, no puedo seguir haciéndote sufrir con mi mal comportamiento. Ayúdame a cumplir este propósito.
Voy a pedir por ti tantas cosas. Hay que pedir mucho a Dios por las mamás de todo el mundo, para que siga habiendo madres buenas, fieles, heroicas en su labor de educar al hombre, porque los grandes hombres se forman en las rodillas de su madre.
Pedir para que no tomen como dogma de fe, aquello de que la familia pequeña vive mejor. En algunos ambientes algunas familias han reducido su fecundidad, su amor y su generosidad a una criatura, a un hijo. No tienen amor más que para un ser. La familia que vive mejor, no es la pequeña o la grande, sino la que vive unida en el amor.
Pidamos por todas nuestras familias para que reine de verdad el amor y así vivan mejor cada día. Ojalá que todas las madres se sientan orgullosas, felices de su maternidad pues eso es lo más grande que han recibido. Que se sientan felices con sus hijos, orgullosas de sus hijos, realizadas en su misión de madres por encima de cualquier otra cosa en su vida. Otras tareas y oficios pueden añadir algo a su persona, pero ninguna como la gloria y la alegría de ser madre.
Tus hijos te perdonarán fácilmente no ser una extraordinaria profesionista, si eres una estupenda mamá. El mundo está más necesitado de mamás verdaderas que de profesionistas excelentes.
A la hora de dirigirles una felicitación se me ocurre ponerme en el caso de un niño que habla a su mamá. Hacerme también niño, porque resulta que un hijo, es siempre un niño para su madre. Lo primero que un niño dice a su madre es un ¡gracias! muy grande y muy tierno.
¡Gracias! mamá, por haberme traído a este mundo: tu primer regalo para mi fue el regalo de la vida, te debo la vida. Pude no haber nacido y ahora no correría a tu brazos a decirte que te quiero y no podrías mirarte en mis ojos de angelito travieso. Pero dijiste sí. ¡Gracias! ¡mamá ! ! !, me quisiste mucho antes de nacer; cuántas veces soñaste conmigo.
¡Gracias! por haberme cuidado de pequeñito con tantos sacrificios, desvelos, cansancios. No puedo saber cuánto has hecho por mi, porque en esos años no me daba cuenta; te he costado mucho, mamá, eso lo sé. Nunca te sabré agradecer lo suficiente, no podré hacerlo porque es demasiado lo que te debo. Cuántas noches en vela junto a mi, cuando estaba enfermo.
¡Gracias! porque me has enseñado a conocer y a querer a Dios. Cuando sea mayor quizá me vuelva un poco frío, quizá salga de hijo pródigo, pero volveré, sí, volveré a ese Dios que tú me enseñaste amar.
Perdóname todas mis travesuras de niño y mis travesuras ya no tan inocentes de mayor. En el fondo no iban con mala intención, no pretendía molestarte. Aunque si te han hecho sufrir, yo sé que tú tienes siempre corazón para perdonarme y para comprender mis debilidades.
Pero no tengo derecho a entristecerte. Perdóname si alguna vez has tenido que llorar por mi y te he hecho enojar; no tenia derecho a hacerlo, perdóname. Te prometo desde hoy portarme mejor, no puedo seguir haciéndote sufrir con mi mal comportamiento. Ayúdame a cumplir este propósito.
Voy a pedir por ti tantas cosas. Hay que pedir mucho a Dios por las mamás de todo el mundo, para que siga habiendo madres buenas, fieles, heroicas en su labor de educar al hombre, porque los grandes hombres se forman en las rodillas de su madre.
Pedir para que no tomen como dogma de fe, aquello de que la familia pequeña vive mejor. En algunos ambientes algunas familias han reducido su fecundidad, su amor y su generosidad a una criatura, a un hijo. No tienen amor más que para un ser. La familia que vive mejor, no es la pequeña o la grande, sino la que vive unida en el amor.
Pidamos por todas nuestras familias para que reine de verdad el amor y así vivan mejor cada día. Ojalá que todas las madres se sientan orgullosas, felices de su maternidad pues eso es lo más grande que han recibido. Que se sientan felices con sus hijos, orgullosas de sus hijos, realizadas en su misión de madres por encima de cualquier otra cosa en su vida. Otras tareas y oficios pueden añadir algo a su persona, pero ninguna como la gloria y la alegría de ser madre.
Tus hijos te perdonarán fácilmente no ser una extraordinaria profesionista, si eres una estupenda mamá. El mundo está más necesitado de mamás verdaderas que de profesionistas excelentes.
Una pequeña taza de té
Un hombre calvo y demacrado se hallaba en su cama, la cara pálida, le habían trasplantado la médula ósea porque tenía leucemia.
La enfermera Hanne Dina se le acercó, lo saludó y le preguntó si quería sopa y él dijo que no, que solo quería dormir. Al rato Hanne le llevó la medicina y él se la tomó con disgusto y volvió a hundirse en la almohada.
Hanne fue a la cocina del hospital preparó para ella una taza de te, preparó una bandeja y colocó la tetera y dos tazas y se dirigió al cuarto del enfermo preguntandole: Lo molesto si tomo el té aquí? Quisiera ver las noticias acá mientras tomo el té.
Claro que no me molesta respondió. Ella encendió el televisor mientras le decía: Traje una taza extra por si quiere té. Sí, me sirve media taza, por favor, respondió el enfermo.
Al día siguiente Hanne volvió con la bandeja y dos tazas y así lo hizo por una semana. A los pocos días se fue: se había restablecido lo suficiente para irse a terminar su convalecencia en su casa.
Cuatro meses más tarde Hanne estaba en un centro comercial cuando oyó una voz potente. ¡ Hanne, que gusto de verla”. La enfermera lo reconoció. Era el enfermo de la taza de té. Él la abrazó y presentándole a la esposa , dijo: “ Ésta es Hanne, la mujer que me salvó la vida con una taza de té”.

Pequeños gestos pueden mostrar grandes amores y grandes simpatías. No tenemos idea de lo que Dios puede hacer con lo poco que tenemos a mano. Pueden ser dos panes y dos peces pero con el aderezo del corazón algo milagroso puede suceder. No menosprecies lo poco que tiene y extiéndelo hoy al que está cerca de ti.
Utilizando las piezas rotas
En el palacio real de Teherán, en Irán, puede verse uno de los más hermoso trabajos en mosaico del mundo. Los techos y paredes resplandecen como diamantes en reflejos multifacéticos.
Originalmente, cuando fue diseñado, el arquitecto hizo colocar grandes paneles de espejos en las paredes. Cuando llegó el primer embarque desde París, encontraron horrorizados que los espejos estaban rotos. El contratista los tiró a la basura y le llevó las tristes nuevas al arquitecto. De forma sorprendente, el arquitecto ordenó que se recogiesen todos los trozos rotos, los rompió en pequeños pedazos y los pegó en las paredes para convertirlas en un mosaico de plateados, brillantes, espejados trozos de vidrio.¡Quebrarse para embellecerse! Es posible convertir sus cicatrices en estrellas. Es posible mejorar a causa del quebranto. Es extremadamente raro encontrar en los grandes museos del mundo objetos antiguos que no estén rotos. En realidad, algunas de las piezas más preciadas del mundo son sólo fragmentos que permanecen como un sagrado recuerdo de un glorioso pasado
La Ley del Camión de Basura
Me subí a un taxi rumbo a la Estación Central del Ferrocarril y cuando íbamos por el carril de la derecha, por poco nos estrellamos con un carro que así de repente y de la nada salió como bólido de donde estaba estacionado.
El conductor del taxi en que iba alcanzó a frenar a todo lo que daba, el taxi se derrapó y por un pelo de rana casi le pegamos al auto que quedó frente a nosotros.
Después de esto, el conductor del OTRO auto, el tipo que casi causó el accidente, asomando la cabeza por la ventanilla comenzó a gritarnos una cantidad horrible de insultos y majaderías.
Todavía recuperándome del susto, lo que acabó de sacarme de mis casillas fue la actitud del chofer de mi taxi, quien en forma extremadamente amistosa y cortés le sonreía y saludaba con la mano al conductor del otro auto.
Yo estaba furioso y confundido, pero no me quedé con las ganas y le pregunté al chofer de mi taxi que por qué se ponía a sonreír y saludar al tipo que casi nos hizo chocar, arruinar su taxi y posiblemente hasta enviarnos al hospital.
Entonces, el taxista con voz pausada me contó lo que ahora yo llamo "La Ley del Camión de Basura".
Mire, me dijo: ¿Ve aquel camión de basura? Sí, le dije, ¿y eso qué tiene que ver?
-Pues, así como esos camiones de basura existen, hay muchas personas que van por la vida llenos de basura, frustración, rabia, y decepción.
Tan pronto como la basura se les va acumulando necesitan encontrar un lugar donde vaciarla, y si usted los deja seguramente le vaciarían su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones. Por eso cuando alguien quiere vaciar su basura en mí, no me lo tomo personal; sino tan sólo sonrío, saludo, le deseo todo el bien del mundo y sigo mi camino. Hágalo usted también y le agradará el haberlo hecho, se lo garantizo.
A partir de ese día comencé a pensar qué tan a menudo permito que estos Camiones de Basura me atropellen; y me pregunto a mí mismo cuán a menudo recojo esa basura y la esparzo a otra gente en casa, en el trabajo o en la calle.
Así que me prometí que ya jamás lo iba a permitir. Comencé a ver camiones de basura y así como el niño de la película "El Sexto Sentido" decía que veía a los muertos, bueno ahora así yo veo a los Camiones de Basura. Veo la carga que traen, los veo que me quieren echar encima su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones y tal y como el taxista me lo recomendó, no me lo tomo personal, tan sólo sonrío, saludo, les deseo lo mejor y sigo adelante.
Los buenos líderes saben que tienen que estar listos para su próxima reunión. Los buenos padres saben que tienen que recibir a sus hijos con besos y abrazos. Los líderes y los padres saben que tienen que estar física y mentalmente presentes y en su mejor estado para la gente que realmente es importante para ellos.
En resumen, la gente exitosa no permite que los Camiones de Basura absorban su día.
La felicidad
Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro.
Entonces nos sentimos frustrados de que los hijos no son lo suficientemente grandes y que seremos felices cuando lo sean.
Después de eso nos frustramos por que son adolescentes (difíciles de tratar).Ciertamente seremos más felices cuando salgan de esa etapa.
Nos decimos que nuestra vida estará completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cuando tengamos un mejor auto o una mejor casa, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados...
La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que AHORA.
Si no es ahora? , Cuando? Tu vida siempre estará llena de retos.
Si no es ahora? , Cuando? Tu vida siempre estará llena de retos.
Es mejor admitirlos y decidir ser felices de todas formas.
Una de mis frases favorita es de Souza, dijo: "Por largo tiempo parecía para
mí que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre
había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin
terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar, entonces la vida
comenzaría. Hasta que me dí cuenta que esos obstáculos eran mi vida."
Una de mis frases favorita es de Souza, dijo: "Por largo tiempo parecía para
mí que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre
había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin
terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar, entonces la vida
comenzaría. Hasta que me dí cuenta que esos obstáculos eran mi vida."
Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino a la felicidad.
la felicidad es el camino.
Así que atesora cada momento que tienes, y atesóralo más cuando lo compartiste con "alguien especial", lo suficientemente especial para compartir tu tiempo, y recuerda que el tiempo no espera por nadie...
Así que deja de esperar hasta que termines la escuela, hasta que vuelvas a la escuela, hasta que bajes 10 kilos, hasta que tus hijos se vayan de casa, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, hasta el verano, o hasta que mueras, para decidir que no hay mejor momento que este para ser feliz...
La felicidad es un trayecto, no un destino.
El brazo izquierdo
Un joven de 15 años sufrió un accidente con su ciclomotor y tuvieron que amputarle el brazo izquierdo. Luego de un año de recuperación decidió aprender Judo. Su Sensei (maestro) era un anciano experto en este arte marcial.
Al cabo de tres meses y pese a demostrar gran entusiasmo, el maestro sólo le había enseñado un movimiento. Lo aprendió a la perfección, pero comenzó a aburrirse. Pidió que le enseñara más ; le dijo que por ahora era todo lo que él necesitaría aprender.
Cansado de repetir hasta el cansancio la misma toma miles de veces, abandonó la práctica.
Una tarde recibió un llamado del maestro invitándolo a competir en un torneo.
Luego de varias rondas clasificó para disputar la final. Su adversario era grande y demostraba mucha destreza. El sentía poca confianza pero el maestro lo alentaba a continuar.
Fue una larga lucha, su oponente perdía concentración. Rápidamente, el muchacho aprovechó ésto y logró vencerlo.
De regreso a casa el muchacho preguntó: "¿Cómo pude ganar un torneo con sólo un movimiento?"
El Sensei contestó: "Tú has logrado dominar uno de los movimientos más difíciles en el judo. La única defensa contra esa toma era que tu rival se agarrase de tu brazo izquierdo".
Todos tenemos un brazo izquierdo, un flanco aparentemente débil. Cuando concentramos el foco y logramos transformar esa debilidad en una fortaleza, el resultado sobrepasa cualquier expectativa, derriba toda estrategia.
Ser fuertes en nuestra debilidad nos hace imbatibles.
Al cabo de tres meses y pese a demostrar gran entusiasmo, el maestro sólo le había enseñado un movimiento. Lo aprendió a la perfección, pero comenzó a aburrirse. Pidió que le enseñara más ; le dijo que por ahora era todo lo que él necesitaría aprender.
Cansado de repetir hasta el cansancio la misma toma miles de veces, abandonó la práctica.
Una tarde recibió un llamado del maestro invitándolo a competir en un torneo.
Luego de varias rondas clasificó para disputar la final. Su adversario era grande y demostraba mucha destreza. El sentía poca confianza pero el maestro lo alentaba a continuar.
Fue una larga lucha, su oponente perdía concentración. Rápidamente, el muchacho aprovechó ésto y logró vencerlo.
De regreso a casa el muchacho preguntó: "¿Cómo pude ganar un torneo con sólo un movimiento?"
El Sensei contestó: "Tú has logrado dominar uno de los movimientos más difíciles en el judo. La única defensa contra esa toma era que tu rival se agarrase de tu brazo izquierdo".
Todos tenemos un brazo izquierdo, un flanco aparentemente débil. Cuando concentramos el foco y logramos transformar esa debilidad en una fortaleza, el resultado sobrepasa cualquier expectativa, derriba toda estrategia.
Ser fuertes en nuestra debilidad nos hace imbatibles.
A mi hijo
Sólo por hoy, en la mañana, voy a sonreír cuando vea tu rostro y a reír cuando tenga ganas de llorar.
Sólo por hoy, en la mañana, voy a dejarte escoger la ropa que té vas a poner, voy a sonreír y a decirte que te queda perfecta.
Sólo por hoy, en la mañana, voy a pasar por la lavandería y a pasar por ti, para llevarte al parque a jugar.
Sólo por hoy, al mediodía, voy a dejar los platos en la cocina y voy a dejarte que me enseñes como armar ese rompecabezas juntos.
Sólo por hoy, en la tarde, voy a desconectar el teléfono y a apagar la computadora, para sentarme junto a ti en el jardín para hacer burbujas de jabón.
Sólo por esta tarde, no voy a reclamarte ni siquiera a murmurar, cuando tu grites y llores cuando pase el carro de los helados, y voy a salir contigo a comprarte uno.
Sólo por esta tarde, no voy a preocuparme sobre que va a ser de ti cuando crezcas y voy a pensar otra vez todas las decisiones que haya hecho acerca de ti.
Sólo por esta tarde, te dejaré que me ayudes a hornear unas galletas y no voy a estar detrás de ti tratando de arreglarlas.
Sólo por esta tarde, te llevaré a Mc Donald’s y vamos a comprar una Cajita Feliz para ambos, para que tengas los dos juguetes.
Sólo por esta tarde, te estrecharé en mis brazos y te contaré una historia acerca de cuando tu naciste y sobre lo mucho que te quiero.
Sólo por esta noche, te dejaré salpicar en la tina y no me voy a enojar.
Sólo por esta noche, te dejaré despierto hasta tarde, mientras nos sentamos en el porche a contar las estrellas.
Sólo por esta noche, estaré junto a ti por horas y extrañaré mis programas favoritos de TV.
Sólo por esta noche, cuando pase mis dedos entre tu cabello mientras oras, simplemente daré gracias a Dios por el mayor regalo que he recibido.
Voy a pensar en las madres y en los padres que están ahora buscando a sus hijos extraviados; las madres y padres que visitan a sus hijos en sus tumbas en lugar de en sus camas, y en las madres y padres que están en los hospitales mirando sufrir a sus hijos, gritando por dentro por no poder hacer nada más.
Y cuando te dé un beso de buenas noches te voy a estrechar un poco más fuerte, más tiempo. Así, agradeceré a Dios por ti y no le pediré nada, excepto, un día más.
Sólo por hoy, en la mañana, voy a dejarte escoger la ropa que té vas a poner, voy a sonreír y a decirte que te queda perfecta.
Sólo por hoy, en la mañana, voy a pasar por la lavandería y a pasar por ti, para llevarte al parque a jugar.
Sólo por hoy, al mediodía, voy a dejar los platos en la cocina y voy a dejarte que me enseñes como armar ese rompecabezas juntos.
Sólo por hoy, en la tarde, voy a desconectar el teléfono y a apagar la computadora, para sentarme junto a ti en el jardín para hacer burbujas de jabón.
Sólo por esta tarde, no voy a reclamarte ni siquiera a murmurar, cuando tu grites y llores cuando pase el carro de los helados, y voy a salir contigo a comprarte uno.
Sólo por esta tarde, no voy a preocuparme sobre que va a ser de ti cuando crezcas y voy a pensar otra vez todas las decisiones que haya hecho acerca de ti.
Sólo por esta tarde, te dejaré que me ayudes a hornear unas galletas y no voy a estar detrás de ti tratando de arreglarlas.
Sólo por esta tarde, te llevaré a Mc Donald’s y vamos a comprar una Cajita Feliz para ambos, para que tengas los dos juguetes.
Sólo por esta tarde, te estrecharé en mis brazos y te contaré una historia acerca de cuando tu naciste y sobre lo mucho que te quiero.
Sólo por esta noche, te dejaré salpicar en la tina y no me voy a enojar.
Sólo por esta noche, te dejaré despierto hasta tarde, mientras nos sentamos en el porche a contar las estrellas.
Sólo por esta noche, estaré junto a ti por horas y extrañaré mis programas favoritos de TV.
Sólo por esta noche, cuando pase mis dedos entre tu cabello mientras oras, simplemente daré gracias a Dios por el mayor regalo que he recibido.
Voy a pensar en las madres y en los padres que están ahora buscando a sus hijos extraviados; las madres y padres que visitan a sus hijos en sus tumbas en lugar de en sus camas, y en las madres y padres que están en los hospitales mirando sufrir a sus hijos, gritando por dentro por no poder hacer nada más.
Y cuando te dé un beso de buenas noches te voy a estrechar un poco más fuerte, más tiempo. Así, agradeceré a Dios por ti y no le pediré nada, excepto, un día más.
Decídete volar!
Abandona tu comodidad, enfrenta tus miedos e inseguridades, y sólo así, comenzarás a volar?
Si sientes que la vida no tiene sentido, que los problemas te están acabando, memoriza esta parábola:
"Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo. Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida; el árbol podrido fue tragado por el cieno y el se dio cuenta de que iba a morir. En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado como volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso."
Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu guarida y te están obligando a elevar el vuelo o a morir.
Nunca es tarde. No importa lo que se haya vivido, no importan los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir BASTA, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el cieno y volar ALTO y muy lejos del pantano.
Abandona la vía segura y cómoda. Lánzate a la ruta incierta, llena de enigmas e inseguridades y hazlo solitariamente. Dios te acompañará y te dirá que camino tomar.
Si sientes que la vida no tiene sentido, que los problemas te están acabando, memoriza esta parábola:
"Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo. Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida; el árbol podrido fue tragado por el cieno y el se dio cuenta de que iba a morir. En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado como volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso."
Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu guarida y te están obligando a elevar el vuelo o a morir.
Nunca es tarde. No importa lo que se haya vivido, no importan los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir BASTA, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el cieno y volar ALTO y muy lejos del pantano.
Abandona la vía segura y cómoda. Lánzate a la ruta incierta, llena de enigmas e inseguridades y hazlo solitariamente. Dios te acompañará y te dirá que camino tomar.
Pirámide
Debes aprender que, con paciencia, puedes mejorar tu destino.
Debes saber que, mientras más tenaz sea tu paciencia, más segura será tu recompensa.
No existe ningún gran logro que no sea el resultado de un trabajo y de una espera pacientes.
La vida no es una carrera.
Ningún camino será demasiado largo para ti si avanzas sin prisa.
Evita, como la peste, todo carruaje que haga un alto para ofrecerte un rápido viaje a la riqueza, la fama y el poder.
La vida tiene condiciones tan duras, hasta en sus mejores momentos, que las tentaciones, cuando hacen su aparición, pueden destruirte.
¡Camina!
Puedes hacerlo.
La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce.
Con paciencia puedes soportar cualquier adversidad y sobrevivir a cualquier derrota.
Con paciencia puedes controlar tu destino y tener lo que desees.
La paciencia es la clave de la satisfacción para ti y para los que deben vivir contigo.
Comprende que no puedes apresurar el éxito del mismo modo que los lirios del campo no pueden florecer antes de la primavera.
¿Qué pirámide se construyó alguna vez si no fue piedra sobre piedra?
¡Cuán pobres son los que no tienen paciencia!
¿Qué herida sanó alguna vez a no ser poco a poco?
Todos los inapreciables atributos que los hombres prudentes proclaman como necesarios para alcanzar el éxito, son inútiles si no tienes paciencia.
El ser valiente sin paciencia puede matarte.
El ser ambicioso sin paciencia puede destruir la carrera más prometedora.
El esforzase por alcanzar la riqueza sin paciencia no hará sino separarte de tu magra bolsa.
El perseverar sin paciencia es siempre algo imposible.
¿Quién puede dominarse, quién puede perseverar sin la espera que es uno de sus atributos?
Empléala para robustecer tu espíritu, para dulcificar tu carácter, para calmar tu enojo, para sepultar tu envidia, abatir tu orgullo, frenar tu lengua, contener tu mano y entregar todo tu ser, a su debido tiempo, a la vida que mereces.
Debes saber que, mientras más tenaz sea tu paciencia, más segura será tu recompensa.
No existe ningún gran logro que no sea el resultado de un trabajo y de una espera pacientes.
La vida no es una carrera.
Ningún camino será demasiado largo para ti si avanzas sin prisa.
Evita, como la peste, todo carruaje que haga un alto para ofrecerte un rápido viaje a la riqueza, la fama y el poder.
La vida tiene condiciones tan duras, hasta en sus mejores momentos, que las tentaciones, cuando hacen su aparición, pueden destruirte.
¡Camina!
Puedes hacerlo.
La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce.
Con paciencia puedes soportar cualquier adversidad y sobrevivir a cualquier derrota.
Con paciencia puedes controlar tu destino y tener lo que desees.
La paciencia es la clave de la satisfacción para ti y para los que deben vivir contigo.
Comprende que no puedes apresurar el éxito del mismo modo que los lirios del campo no pueden florecer antes de la primavera.
¿Qué pirámide se construyó alguna vez si no fue piedra sobre piedra?
¡Cuán pobres son los que no tienen paciencia!
¿Qué herida sanó alguna vez a no ser poco a poco?
Todos los inapreciables atributos que los hombres prudentes proclaman como necesarios para alcanzar el éxito, son inútiles si no tienes paciencia.
El ser valiente sin paciencia puede matarte.
El ser ambicioso sin paciencia puede destruir la carrera más prometedora.
El esforzase por alcanzar la riqueza sin paciencia no hará sino separarte de tu magra bolsa.
El perseverar sin paciencia es siempre algo imposible.
¿Quién puede dominarse, quién puede perseverar sin la espera que es uno de sus atributos?
Empléala para robustecer tu espíritu, para dulcificar tu carácter, para calmar tu enojo, para sepultar tu envidia, abatir tu orgullo, frenar tu lengua, contener tu mano y entregar todo tu ser, a su debido tiempo, a la vida que mereces.
Cueste lo que cueste, sigue avanzando. ¡Adelante! Un peldaño más en la vida, en la enfermedad, en la alegría. Hay que crecerse y envalentonarse, como esos forzudos de circo. La gran carpa del mundo se sostiene con personalidades fuertes y recias, con peñascos humanos, resplandecientes de optimismo.
Hombre es el que nace de nuevo. El que cada día bracea en el mar de la vida. Hay que abrir los ojos, tomar aire y lanzarse. Saborea el optimismo. Hay que morir cada noche, para resucitar todas las mañanas para no convertirse en estatuas de sal.
Hombre es el que nace de nuevo. El que cada día bracea en el mar de la vida. Hay que abrir los ojos, tomar aire y lanzarse. Saborea el optimismo. Hay que morir cada noche, para resucitar todas las mañanas para no convertirse en estatuas de sal.
Algo no anda bien
Yo tenía 16 años y estaba viviendo con mis padres en el instituto que mi abuelo había fundado a 18 millas en las afueras de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar. Estábamos bien adentro del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos hermanas y a mi siempre nos entusiasmaba el poder ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine.
Un día mi padre me pidió que le llevara a la ciudad para atender una conferencia que duraba el día entero y yo salté a la oportunidad. Como iba a la ciudad, mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba y, como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes como llevar el auto al taller. Cuando despedí a mi padre el me dijo: "Nos vemos aquí a las 5 p.m. para irnos a casa".
Después de muy rápidamente completar todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano. Me enfoqué tanto con una película de John Wayne que me olvidé del tiempo. Eran las 5:30 p. m. cuando me acordé. Corrí al taller, conseguí el auto y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6 p.m. El me preguntó con ansiedad: "¿Por qué llegas tarde?" Me sentía mal por eso y no le podía decir que estaba viendo una película de John Wayne; entonces le dije que el auto no estaba listo y tuve que esperar... esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller.
Cuando se dio cuenta que había mentido, me dijo: "Algo no anda bien en la manera que te he criado que no te ha dado la confianza de decirme la verdad. Voy a reflexionar qué es lo que hice mal contigo. Voy a caminar las 18 millas a la casa y pensar sobre esto". Así que vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar hasta la casa por caminos de terracería, sin iluminación. No lo podía dejar solo... así que yo manejé 5 horas y media detrás de él...viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho.
Decidí desde ahí que nunca más iba a mentir.
Un día mi padre me pidió que le llevara a la ciudad para atender una conferencia que duraba el día entero y yo salté a la oportunidad. Como iba a la ciudad, mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba y, como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes como llevar el auto al taller. Cuando despedí a mi padre el me dijo: "Nos vemos aquí a las 5 p.m. para irnos a casa".
Después de muy rápidamente completar todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano. Me enfoqué tanto con una película de John Wayne que me olvidé del tiempo. Eran las 5:30 p. m. cuando me acordé. Corrí al taller, conseguí el auto y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6 p.m. El me preguntó con ansiedad: "¿Por qué llegas tarde?" Me sentía mal por eso y no le podía decir que estaba viendo una película de John Wayne; entonces le dije que el auto no estaba listo y tuve que esperar... esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller.
Cuando se dio cuenta que había mentido, me dijo: "Algo no anda bien en la manera que te he criado que no te ha dado la confianza de decirme la verdad. Voy a reflexionar qué es lo que hice mal contigo. Voy a caminar las 18 millas a la casa y pensar sobre esto". Así que vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar hasta la casa por caminos de terracería, sin iluminación. No lo podía dejar solo... así que yo manejé 5 horas y media detrás de él...viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho.
Decidí desde ahí que nunca más iba a mentir.
Tenía el cielo en la tierra y lo perdí
La conocí en mi oficina, era una muchacha con unos años menos que yo; y sin ser una belleza, no era fea; y además con un cuerpo muy bonito; simpática, y muy sensual. También goza de gran inteligencia. Yo la admiraba porque también era muy eficiente en su trabajo. Nunca pasó por mi mente el tener algo que ver con ella. Adicionalmente, nunca había sido infiel a mi esposa, quizá porque siempre he sido del tipo hogareño, y más bien tímido.
Sin embargo las circunstancias se dieron cuando la naturaleza del trabajo giró, y lo que pareció un resbalón accidental de ella, que ahora pienso no fue tan accidental, nos obligó a afianzarnos uno al otro. De ahí en adelante se abalanzaron ciertas ideas en mi mente que poco a poco se fueron haciendo realidad, hasta que un día, cegados por la pasión, ni yo ni ella nos detuvimos. Un par de semanas más tarde me informó del posible de embarazo, y poco después lo confirmábamos con los contundentes análisis clínicos. Empezó la zozobra para determinar que hacer. Finalmente llegamos a la decisión del aborto.
Me atreví a consultar solamente con dos personas, un amigo, y un sacerdote; el amigo no apoyó esa decisión pero me informó donde había un consultorio que con menos riesgos podría efectuarse. El sacerdote me advirtió de las consecuencias morales de tal medida, sin embargo, nos dimos prisa y la decisión se llevó a la práctica.
Desconozco si anteriormente ella ya había hecho lo mismo, pero lo dudo porque vi y sentí lo tremendamente traumático que le resultó; tardó en reponerse y yo contribuí en lo que pude en su recuperación psíquica. Cuando acudí a confesarme el sacerdote fue benévolo facilitando que se me levantara la excomunión, pero claro, me hizo comprometerme a que ya no la seguiría viendo.
De veras que lo intenté haciendo trámites para que fuésemos trasladados profesionalmente alguno de los dos. En lugar de cambiarnos, por las nuevas condiciones de trabajo, se nos dieron mayores facilidades de estar juntos.
Por entonces investigué un poco, y supe que ella se veía también con otra persona.
Hablé con ella para decirle que no nos veríamos más. Para mi sorpresa no lo aceptó, al contrario, prometió dejar al otro y expuso muchas razones; me dejé convencer. No estaba enamorado de ella, ni siquiera sé como llamarlo, creo que estaba apasionadamente enredado. De manera que verla y tratarla, era formidablemente disfrutado por mi, pero en mi interior se desgarraba mi mente y mi espíritu. Después de ella hubo otras mujeres: el tabú se había roto... y parece que el sexo es un vicio, igual que otros, difíciles de dejar.
Ahora no sé qué decirme ni a mí mismo en mis propias tribulaciones, que no son pocas. Estoy bastante seguro si digo que no pasa un día sin que me acuerde de esa decisión, y lo lamente, y me lo recrimine, y pida perdón a Nuestro Señor. La relación con mi esposa nunca fue peor; y aunque mis hijos me siguen respetando y escuchando, sé que ahora lo hacen por lo que les enseñamos antes y por su propia madurez. Son escasas las personas que disfrutan de una conversación conmigo, sólo lo ordinario. Y me pregunto ¿Porqué habrá quienes, incluso siendo médicos, ven el engaño como algo perfectamente normal?
Cómo lamento que ya no tenga yo la capacidad de dar consejos. Cómo añoro esa tranquilidad interior que me hacía sentir tan bien aun en las situaciones más difíciles. Cómo me duele haber tenido y perdido esa paz interior que me hacía sentir y gozar la intensidad de la vida y del amor. ¡Creo que estoy describiendo la pérdida de la gracia! Esto equivale a perder una parte del corazón y de la existencia. Y lo peor ¡aún no encuentro como reparar ese daño! Todo tiene su precio, ¡lo sabía! Y ahora ya lo estoy comprobando. Tenía el cielo en la tierra y lo perdí".
Sin embargo las circunstancias se dieron cuando la naturaleza del trabajo giró, y lo que pareció un resbalón accidental de ella, que ahora pienso no fue tan accidental, nos obligó a afianzarnos uno al otro. De ahí en adelante se abalanzaron ciertas ideas en mi mente que poco a poco se fueron haciendo realidad, hasta que un día, cegados por la pasión, ni yo ni ella nos detuvimos. Un par de semanas más tarde me informó del posible de embarazo, y poco después lo confirmábamos con los contundentes análisis clínicos. Empezó la zozobra para determinar que hacer. Finalmente llegamos a la decisión del aborto.
Me atreví a consultar solamente con dos personas, un amigo, y un sacerdote; el amigo no apoyó esa decisión pero me informó donde había un consultorio que con menos riesgos podría efectuarse. El sacerdote me advirtió de las consecuencias morales de tal medida, sin embargo, nos dimos prisa y la decisión se llevó a la práctica.
Desconozco si anteriormente ella ya había hecho lo mismo, pero lo dudo porque vi y sentí lo tremendamente traumático que le resultó; tardó en reponerse y yo contribuí en lo que pude en su recuperación psíquica. Cuando acudí a confesarme el sacerdote fue benévolo facilitando que se me levantara la excomunión, pero claro, me hizo comprometerme a que ya no la seguiría viendo.
De veras que lo intenté haciendo trámites para que fuésemos trasladados profesionalmente alguno de los dos. En lugar de cambiarnos, por las nuevas condiciones de trabajo, se nos dieron mayores facilidades de estar juntos.
Por entonces investigué un poco, y supe que ella se veía también con otra persona.
Hablé con ella para decirle que no nos veríamos más. Para mi sorpresa no lo aceptó, al contrario, prometió dejar al otro y expuso muchas razones; me dejé convencer. No estaba enamorado de ella, ni siquiera sé como llamarlo, creo que estaba apasionadamente enredado. De manera que verla y tratarla, era formidablemente disfrutado por mi, pero en mi interior se desgarraba mi mente y mi espíritu. Después de ella hubo otras mujeres: el tabú se había roto... y parece que el sexo es un vicio, igual que otros, difíciles de dejar.
Ahora no sé qué decirme ni a mí mismo en mis propias tribulaciones, que no son pocas. Estoy bastante seguro si digo que no pasa un día sin que me acuerde de esa decisión, y lo lamente, y me lo recrimine, y pida perdón a Nuestro Señor. La relación con mi esposa nunca fue peor; y aunque mis hijos me siguen respetando y escuchando, sé que ahora lo hacen por lo que les enseñamos antes y por su propia madurez. Son escasas las personas que disfrutan de una conversación conmigo, sólo lo ordinario. Y me pregunto ¿Porqué habrá quienes, incluso siendo médicos, ven el engaño como algo perfectamente normal?
Cómo lamento que ya no tenga yo la capacidad de dar consejos. Cómo añoro esa tranquilidad interior que me hacía sentir tan bien aun en las situaciones más difíciles. Cómo me duele haber tenido y perdido esa paz interior que me hacía sentir y gozar la intensidad de la vida y del amor. ¡Creo que estoy describiendo la pérdida de la gracia! Esto equivale a perder una parte del corazón y de la existencia. Y lo peor ¡aún no encuentro como reparar ese daño! Todo tiene su precio, ¡lo sabía! Y ahora ya lo estoy comprobando. Tenía el cielo en la tierra y lo perdí".
Terapia simple
Si te sientes cansado y deprimido
Si en tu vida no tienes ya consuelo
Si piensas que has perdido la esperanza
Serénate un momento y mira el cielo.
Si te sientes al borde de un abismo
Y una fuerza te empuja hacia el infierno
Si ya nada te atrae o te seduce
Serénate un momento y mira el cielo.
Luego baja la vista y más tranquilo
Contempla en derredor cuanto hay de bueno
Bosques, ríos, montañas y llanuras
Maravillas sin par de nuestro suelo.
Todo ello te fue dado, es don gratuito
Las flores del jardín y el mañanero
Canto del ave al pie de tu ventana
Que te invita a comenzar de nuevo.
Educa tus sentidos y percibe
La suave melodía que el Eterno
Inspiró para el arte de Beethoven
Y de tantos artistas que no han muerto.
Si es invierno revuélcate en la nieve
Si es verano navega mar adentro
No temas, el Señor está contigo
No te tomes la vida tan en serio.
Y luego aligerado de la carga
Y el peso de nefastos sentimientos
Relájate en tu silla favorita
Respira hondo y vuelve a ver el cielo.
Si en tu vida no tienes ya consuelo
Si piensas que has perdido la esperanza
Serénate un momento y mira el cielo.
Si te sientes al borde de un abismo
Y una fuerza te empuja hacia el infierno
Si ya nada te atrae o te seduce
Serénate un momento y mira el cielo.
Luego baja la vista y más tranquilo
Contempla en derredor cuanto hay de bueno
Bosques, ríos, montañas y llanuras
Maravillas sin par de nuestro suelo.
Todo ello te fue dado, es don gratuito
Las flores del jardín y el mañanero
Canto del ave al pie de tu ventana
Que te invita a comenzar de nuevo.
Educa tus sentidos y percibe
La suave melodía que el Eterno
Inspiró para el arte de Beethoven
Y de tantos artistas que no han muerto.
Si es invierno revuélcate en la nieve
Si es verano navega mar adentro
No temas, el Señor está contigo
No te tomes la vida tan en serio.
Y luego aligerado de la carga
Y el peso de nefastos sentimientos
Relájate en tu silla favorita
Respira hondo y vuelve a ver el cielo.
El mejor... es el más humilde
Un maestro budista viajaba a pie con sus discípulos, cuando se dio cuenta de que discutían entre ellos quien era el mejor.
- Practico la meditación desde hace quince años - decía uno.
- Hago caridad desde que salí de la casa de mis padres - decía otro.
- Siempre he seguido las enseñanzas de Buda - decía un tercero.
Al mediodía, pasaron debajo de un manzano para descansar.
Las ramas estaban cargadas, y llegaban al suelo con el peso de las frutas.
Entonces el maestro habló:
- Cuando un árbol está cargado de fruta, sus ramas se doblan y tocan el suelo. Así, el verdadero sabio es aquel que es humilde.
«Cuando un árbol no tiene frutos, sus ramas son arrogantes y altivas. Así, el loco siempre se cree mejor que el prójimo.»
La niña de las manzanas
Un grupo de vendedores fueron a una convención de ventas, todos habían prometido a sus esposas que llegarían a tiempo para cenar el viernes por la noche.
Sin embargo la convención terminó un poco tarde y llegaron retrasados al aeropuerto.
Entraron todos, con sus boletos y portafolios, corriendo por los pasillos. De repente , y sin quererlo uno de los vendedores tropezó con una mesa que tenía una canasta de manzanas; las manzanas salieron volando por todas partes, sin detenerse, ni voltear para atrás los vendedores siguieron corriendo y apenas alcanzaron a subirse al avión, todos menos uno.
Este se detuvo, respiro hondo y experimento un sentimiento de compasión por la dueña del puesto de manzanas.
Les dijo a sus amigos que siguieran sin él y le pidió a uno de ellos que al llegar llamara a su esposa y le explicara que iba a llegar en un vuelo más tarde. Luego se regreso a la Terminal y se encontró con todas las manzanas tiradas por el suelo.
Su sorpresa fue enorme, al darse cuenta de que la niña era ciega.
La encontró llorando, con enormes lágrimas corriendo por sus mejillas, tentando el piso, tratando en vano de recoger las manzanas, mientras la multitud pasaba vertiginosamente sin detenerse; sin importarle su desdicha.
El hombre se arrodilló con ella, juntó las manzanas, las metió a la canasta y le ayudó a montar el puesto nuevamente. Mientras lo hacia se dió cuenta de que muchas se habían golpeado y estaban mallugadas. Las tomo y las puso en otro canasto, cuando terminó, sacó su cartera y le dijo a la niña:
"Toma por favor, estos cien pesos por el daño que hicimos, ¿Estás bien?. Ella llorando asintió con la cabeza, él continuó diciéndole "Espero no haber arruinado tu día". Conforme el vendedor empezó a alejarse, la niña le gritó: "Señor....." él se detuvo y volteó a mirar sus ojos ciegos.
Ella continuó: "¿Es usted Jesús...?"
Él se paró en seco y dió varias vueltas antes de dirigirse a abordar otro vuelo, con esa pregunta quemándole y vibrando en su alma: "¿ES USTED JESÚS?".
Y a tí ¿la gente te confunde con Jesús?....Porque ese es nuestro destino, ¿no es así? Parecernos tanto a Jesús, que la gente no pueda distinguir la diferencia. Parecernos tanto a Jesús, conforme vivamos en un mundo que está ciego a su amor, su vida y a su gracia.
Si decimos que conocemos a Jesús deberíamos vivir y actuar como lo haría Él. Vivir su palabra cada día.
Tu eres la niña de sus ojos, aun cuando hayas sido golpeado por las caídas. Él dejo todo y nos recogió a tí y a mí en el calvario; y pago por nuestra fruta dañada. ¡Empecemos a vivir como si valiéramos el precio que el pago! ¡empecemos hoy!
Para vivir mejor tienes que saber que el pasado ya quedo atrás y el futuro... siempre será mañana... sólo tienes el hoy.
Sin embargo la convención terminó un poco tarde y llegaron retrasados al aeropuerto.
Entraron todos, con sus boletos y portafolios, corriendo por los pasillos. De repente , y sin quererlo uno de los vendedores tropezó con una mesa que tenía una canasta de manzanas; las manzanas salieron volando por todas partes, sin detenerse, ni voltear para atrás los vendedores siguieron corriendo y apenas alcanzaron a subirse al avión, todos menos uno.
Este se detuvo, respiro hondo y experimento un sentimiento de compasión por la dueña del puesto de manzanas.
Les dijo a sus amigos que siguieran sin él y le pidió a uno de ellos que al llegar llamara a su esposa y le explicara que iba a llegar en un vuelo más tarde. Luego se regreso a la Terminal y se encontró con todas las manzanas tiradas por el suelo.
Su sorpresa fue enorme, al darse cuenta de que la niña era ciega.
La encontró llorando, con enormes lágrimas corriendo por sus mejillas, tentando el piso, tratando en vano de recoger las manzanas, mientras la multitud pasaba vertiginosamente sin detenerse; sin importarle su desdicha.
El hombre se arrodilló con ella, juntó las manzanas, las metió a la canasta y le ayudó a montar el puesto nuevamente. Mientras lo hacia se dió cuenta de que muchas se habían golpeado y estaban mallugadas. Las tomo y las puso en otro canasto, cuando terminó, sacó su cartera y le dijo a la niña:
"Toma por favor, estos cien pesos por el daño que hicimos, ¿Estás bien?. Ella llorando asintió con la cabeza, él continuó diciéndole "Espero no haber arruinado tu día". Conforme el vendedor empezó a alejarse, la niña le gritó: "Señor....." él se detuvo y volteó a mirar sus ojos ciegos.
Ella continuó: "¿Es usted Jesús...?"
Él se paró en seco y dió varias vueltas antes de dirigirse a abordar otro vuelo, con esa pregunta quemándole y vibrando en su alma: "¿ES USTED JESÚS?".
Y a tí ¿la gente te confunde con Jesús?....Porque ese es nuestro destino, ¿no es así? Parecernos tanto a Jesús, que la gente no pueda distinguir la diferencia. Parecernos tanto a Jesús, conforme vivamos en un mundo que está ciego a su amor, su vida y a su gracia.
Si decimos que conocemos a Jesús deberíamos vivir y actuar como lo haría Él. Vivir su palabra cada día.
Tu eres la niña de sus ojos, aun cuando hayas sido golpeado por las caídas. Él dejo todo y nos recogió a tí y a mí en el calvario; y pago por nuestra fruta dañada. ¡Empecemos a vivir como si valiéramos el precio que el pago! ¡empecemos hoy!
Para vivir mejor tienes que saber que el pasado ya quedo atrás y el futuro... siempre será mañana... sólo tienes el hoy.
Fortaleza
Cuando estés en la noche oscura del sufrimiento no culpes a Dios, no te culpes a ti mismo, ni culpes a los demás.
En lugar de ahogarte con la culpa fortalece tu espíritu con la oración, buenas lecturas y el apoyo de quienes te aman.
No te concentres únicamente en tus penas y valora todo lo bueno que aún puedes disfrutar.
Si no te dejas vencer por el desespero serás capaz de luchar, como lo hacen tantos que están en peores situaciones.
Por eso te conviene mirar hacia abajo y darte cuenta de que otros sonríen sin pies cuando tú lloras por no tener zapatos.
Hay penas que nos parecen insufribles pero paso a paso vamos saliendo adelante si avivamos la fe y la esperanza.
Nos pasa como el alpinista que ve la cumbre lejana, pero poco a poco sus bríos lo llevan hasta arriba.
Dios nunca te abandona y está allí contigo aunque a veces no lo sientas. Sigue adelante y verás como puedes más de lo que crees.
En lugar de ahogarte con la culpa fortalece tu espíritu con la oración, buenas lecturas y el apoyo de quienes te aman.
No te concentres únicamente en tus penas y valora todo lo bueno que aún puedes disfrutar.
Si no te dejas vencer por el desespero serás capaz de luchar, como lo hacen tantos que están en peores situaciones.
Por eso te conviene mirar hacia abajo y darte cuenta de que otros sonríen sin pies cuando tú lloras por no tener zapatos.
Hay penas que nos parecen insufribles pero paso a paso vamos saliendo adelante si avivamos la fe y la esperanza.
Nos pasa como el alpinista que ve la cumbre lejana, pero poco a poco sus bríos lo llevan hasta arriba.
Dios nunca te abandona y está allí contigo aunque a veces no lo sientas. Sigue adelante y verás como puedes más de lo que crees.
Helado para el alma
La semana pasada llevé a mis niños a un restaurante. Mi hijo de 6 años de edad preguntó si podía dar las gracias. Cuando inclinamos nuestras cabezas el dijo: "Dios es bueno, Dios es grande. Gracias por los alimentos, yo estaría aún más agradecido si Mamá nos diese helado para el postre. Libertad y Justicia para todos. Amén"
Junto con las risas de los clientes que estaban cerca, escuché a una señora comentar: "Eso es lo que está mal en este país, los niños de hoy en día no saben como orar, pedir a Dios helado... ¡Nunca había escuchado esto antes!" Al oír esto, mi hijo empezó a llorar y me preguntó: "¿Lo hice mal? ¿Está enojado Dios conmigo?
Sostuve a mi hijo y le dije que había hecho un estupendo trabajo y Dios seguramente no estaría enojado con él.
Un señor de edad se aproximó a la mesa. Guiñó su ojo a mi hijo y le dijo: "Llegué a saber que Dios pensó que aquella fue una excelente oración".
¿En serio? - Preguntó mi hijo. - ¡Por supuesto! Luego en un susurro dramático añadió, indicando a la mujer cuyo comentario había iniciado aquel asunto: "Muy mal, ella nunca pidió helado a Dios. Un poco de helado, a veces es muy bueno para el alma".
Como era de esperar, compré a mis niños helado al final de la comida. Mi hijo se quedó mirando fijamente el suyo por un momento y luego hizo algo que nunca olvidaré por el resto de mi vida. Tomó su helado y sin decir una sola palabra avanzó hasta ponerlo frente a la señora. Con una gran sonrisa le dijo: "Tómelo, es para usted. El helado es bueno para el alma y mi alma ya está bien".
Junto con las risas de los clientes que estaban cerca, escuché a una señora comentar: "Eso es lo que está mal en este país, los niños de hoy en día no saben como orar, pedir a Dios helado... ¡Nunca había escuchado esto antes!" Al oír esto, mi hijo empezó a llorar y me preguntó: "¿Lo hice mal? ¿Está enojado Dios conmigo?
Sostuve a mi hijo y le dije que había hecho un estupendo trabajo y Dios seguramente no estaría enojado con él.
Un señor de edad se aproximó a la mesa. Guiñó su ojo a mi hijo y le dijo: "Llegué a saber que Dios pensó que aquella fue una excelente oración".
¿En serio? - Preguntó mi hijo. - ¡Por supuesto! Luego en un susurro dramático añadió, indicando a la mujer cuyo comentario había iniciado aquel asunto: "Muy mal, ella nunca pidió helado a Dios. Un poco de helado, a veces es muy bueno para el alma".
Como era de esperar, compré a mis niños helado al final de la comida. Mi hijo se quedó mirando fijamente el suyo por un momento y luego hizo algo que nunca olvidaré por el resto de mi vida. Tomó su helado y sin decir una sola palabra avanzó hasta ponerlo frente a la señora. Con una gran sonrisa le dijo: "Tómelo, es para usted. El helado es bueno para el alma y mi alma ya está bien".
Cambia tu primero
Si cuidas una abeja, habrá más miel en el panal.
Si evitas una injusticia, habrá más justicia en el mundo.
Si cultivas un rosal, habrá más rosas en el jardín.
Si amas, Dios estará más presente en el mundo.
Si siembras un grano de trigo, habrá más humanidad en el mundo.
Si enciendes una vela, habrá más luz en la noche.
Si vives en la verdad, habrá menos mentira en el mundo.
Si cuidas un nido de golondrinas, habrá más golondrinas en primavera.
Si vives en libertad, habrá más libertad en el mundo.
Si enciendes un fuego, habrá más fuego en el invierno.
Si irradias en tu alegría, habrá menos tristezas en el mundo.
Si esperas cambiar tú cuando haya cambiado el mundo,
morirás sin haber vivido;
Si comienzas cambiando tú, ya estás cambiando el mundo...
Consejos para ser feliz
Al abrir los ojos por la mañana, dite a ti mismo: Que maravilloso es estar con vida! Este dia me debe ir mucho mejor que ayer.
Nunca te olvides de que tu controlas tu propia vida. Convéncete: "Yo estoy a cargo de lo que me pase, yo soy el único responsable".
Alégrate cuando te dirijas a tu trabajo. Siéntete feliz de contar con un empleo en estos tiempos de crisis económica.
Aprovecha al máximo tus ratos de ocio. No te sientes, ni empieces a flojear cuando puedes estar divirtiéndote o disfrutando de algún pasatiempo.
No te dejes agobiar por tus problemas económicos. Para los más de nosotros, que no podemos darnos el lujo de ser extravagantes, sencillamente ahorrar dinero para adquirir un articulo caro, puede darnos un sentimiento de gran satisfacción.
No te compares con los demás, la gente que lo hace tiende a la melancolía.
Se menos critico. Acepta tus limitaciones y las de tus amigos.
Concéntrate en tus habilidades y en las de ellos.
Mejora tu sentido del humor. No te tomes demasiado en serio, trata de encontrarle el lado humorístico a los momentos de adversidad.
Toma tu tiempo. No trates de hacer todo a la vez.
Sonríe más, más a menudo, a más gentes.
Nunca te olvides de que tu controlas tu propia vida. Convéncete: "Yo estoy a cargo de lo que me pase, yo soy el único responsable".
Alégrate cuando te dirijas a tu trabajo. Siéntete feliz de contar con un empleo en estos tiempos de crisis económica.
Aprovecha al máximo tus ratos de ocio. No te sientes, ni empieces a flojear cuando puedes estar divirtiéndote o disfrutando de algún pasatiempo.
No te dejes agobiar por tus problemas económicos. Para los más de nosotros, que no podemos darnos el lujo de ser extravagantes, sencillamente ahorrar dinero para adquirir un articulo caro, puede darnos un sentimiento de gran satisfacción.
No te compares con los demás, la gente que lo hace tiende a la melancolía.
Se menos critico. Acepta tus limitaciones y las de tus amigos.
Concéntrate en tus habilidades y en las de ellos.
Mejora tu sentido del humor. No te tomes demasiado en serio, trata de encontrarle el lado humorístico a los momentos de adversidad.
Toma tu tiempo. No trates de hacer todo a la vez.
Sonríe más, más a menudo, a más gentes.
Hay que seguir cantando
Como cualquier buena mamá, cuando Karen supo que estaba esperando un bebé, hizo lo que pudo para ayudar a su hijo Michael de tres años a prepararse para una nueva etapa en su vida.
Supieron que el nuevo bebé iba a ser una niña, y día y noche, Michael le cantaba a su hermanita en el vientre de su madre. Él estaba encariñándose con su hermanita aún antes de conocerla.
El embarazo de Karen progresó normalmente. A tiempo empezó su labor de parto, pronto los dolores eran cada cinco, cada tres y finalmente cada minuto. Pero una complicación se presentó de repente y Karen tuvo horas de labor de parto.
Finalmente, después de muchas horas de lucha, la hermanita de Michael nació, pero en muy malas condiciones. La llevaron inmediatamente en una ambulancia a la Unidad de Cuidados Intensivos, sección neonatal del Hospital St. Mary en Knoxville, Tennessee.
Los días pasaron y la niña empeoraba. Los pediatras tuvieron que decirle finalmente a los padres las terribles palabras: "Hay muy pocas esperanzas, prepárense para lo peor". Karen y su esposo contactaron al cementerio local para apartar un lugar para su hijita. Ellos habían creado un cuarto nuevo para su hija y ahora se encontraban haciendo arreglos para un funeral.
Sin embargo, Michael, les rogaba a sus padres que le dejaran ver a su hermanita. "Quiero cantarle", decía una y otra vez.
Estuvieron dos semanas en Terapia Intensiva y parecía que el funeral vendría antes de que acabara la semana. Michael siguió insistiendo que quería cantarle a su hermanita, pero le explicaban que no se permitía la entrada de niños a Terapia Intensiva.
De pronto Karen se decidió. Llevaría a Michael a ver a su hermanita, ¡la dejaran o no! Si no veía a su hermanita en ese momento, tal vez no la vería viva nunca.
Ella le puso un overol inmenso y lo llevo a Terapia Intensiva, Michael parecía una enorme canasta de ropa sucia. Pero la jefa de enfermeras se dio cuenta de que era un niño y se enfureció. "¡Saquen a ese niño de aquí ahora mismo! No se admiten niños aquí" El carácter de Karen afloró y, olvidándose de sus lindos modales de dama, que siempre la habían caracterizado, miró con ojos de acero a la enfermera, sus labios eran una sola línea y con firmeza dijo: Él no se va hasta que le cante a su hermanita" y levantó a Michael y lo llevó a la cama de su hermanita.
El miró a la pequeñita, perdiendo la batalla por conservar la vida. Después de un momento empezó a cantar con la voz que le salía del corazón de un niño de tres años. Michael le cantó: "Eres mi luz del sol, mi única luz, tú me haces feliz cuando el cielo es gris...." (conocida canción en inglés "You are my sunshine").
Instantáneamente, la bebé pareció responder al estímulo de la voz de Michael, su pulso se empezó a volver normal. "Sigue cantando, Michael" le pedía desesperadamente su mamá con lágrimas en los ojos.
Y el niño seguía: "Tú no sabrás nunca, querida, cuanto te amo, por favor no te lleves mi luz del sol... "Al tiempo que Michael cantaba a su hermana, la bebé se movía y su respiración se volvía tan suave como la de un gatito cuando lo acarician.
"Sigue cantando, cariño" le decía su mamá y él continuaba haciéndolo como cuando todavía su hermanita estaba en el vientre de su madre. "La otra noche, querida, cuando dormía, soñé que te abrazaba en mis brazos..." seguía cantando el niño; la hermanita de Michael empezó a relajarse y a dormir con un sueño reparador que parecía que la mejoraba por segundos.
"Sigue cantando Michael"... ahora era la voz de la enfermera que, con lágrimas en los ojos, no dejaba de pedirle al niño que continuara.
"Tú eres mi luz del sol, mi única luz del sol, por favor no te lleves mi sol..." Al día siguiente... el mismísimo día siguiente... la niña estaba en perfectas condiciones para irse a casa.
La revista "Woman"s Day" lo llamó "El Milagro de la canción del Hermano". Los doctores le llamaron simplemente un milagro. Karen le llamó "El Milagro del amor de Dios".
Supieron que el nuevo bebé iba a ser una niña, y día y noche, Michael le cantaba a su hermanita en el vientre de su madre. Él estaba encariñándose con su hermanita aún antes de conocerla.
El embarazo de Karen progresó normalmente. A tiempo empezó su labor de parto, pronto los dolores eran cada cinco, cada tres y finalmente cada minuto. Pero una complicación se presentó de repente y Karen tuvo horas de labor de parto.
Finalmente, después de muchas horas de lucha, la hermanita de Michael nació, pero en muy malas condiciones. La llevaron inmediatamente en una ambulancia a la Unidad de Cuidados Intensivos, sección neonatal del Hospital St. Mary en Knoxville, Tennessee.
Los días pasaron y la niña empeoraba. Los pediatras tuvieron que decirle finalmente a los padres las terribles palabras: "Hay muy pocas esperanzas, prepárense para lo peor". Karen y su esposo contactaron al cementerio local para apartar un lugar para su hijita. Ellos habían creado un cuarto nuevo para su hija y ahora se encontraban haciendo arreglos para un funeral.
Sin embargo, Michael, les rogaba a sus padres que le dejaran ver a su hermanita. "Quiero cantarle", decía una y otra vez.
Estuvieron dos semanas en Terapia Intensiva y parecía que el funeral vendría antes de que acabara la semana. Michael siguió insistiendo que quería cantarle a su hermanita, pero le explicaban que no se permitía la entrada de niños a Terapia Intensiva.
De pronto Karen se decidió. Llevaría a Michael a ver a su hermanita, ¡la dejaran o no! Si no veía a su hermanita en ese momento, tal vez no la vería viva nunca.
Ella le puso un overol inmenso y lo llevo a Terapia Intensiva, Michael parecía una enorme canasta de ropa sucia. Pero la jefa de enfermeras se dio cuenta de que era un niño y se enfureció. "¡Saquen a ese niño de aquí ahora mismo! No se admiten niños aquí" El carácter de Karen afloró y, olvidándose de sus lindos modales de dama, que siempre la habían caracterizado, miró con ojos de acero a la enfermera, sus labios eran una sola línea y con firmeza dijo: Él no se va hasta que le cante a su hermanita" y levantó a Michael y lo llevó a la cama de su hermanita.
El miró a la pequeñita, perdiendo la batalla por conservar la vida. Después de un momento empezó a cantar con la voz que le salía del corazón de un niño de tres años. Michael le cantó: "Eres mi luz del sol, mi única luz, tú me haces feliz cuando el cielo es gris...." (conocida canción en inglés "You are my sunshine").
Instantáneamente, la bebé pareció responder al estímulo de la voz de Michael, su pulso se empezó a volver normal. "Sigue cantando, Michael" le pedía desesperadamente su mamá con lágrimas en los ojos.
Y el niño seguía: "Tú no sabrás nunca, querida, cuanto te amo, por favor no te lleves mi luz del sol... "Al tiempo que Michael cantaba a su hermana, la bebé se movía y su respiración se volvía tan suave como la de un gatito cuando lo acarician.
"Sigue cantando, cariño" le decía su mamá y él continuaba haciéndolo como cuando todavía su hermanita estaba en el vientre de su madre. "La otra noche, querida, cuando dormía, soñé que te abrazaba en mis brazos..." seguía cantando el niño; la hermanita de Michael empezó a relajarse y a dormir con un sueño reparador que parecía que la mejoraba por segundos.
"Sigue cantando Michael"... ahora era la voz de la enfermera que, con lágrimas en los ojos, no dejaba de pedirle al niño que continuara.
"Tú eres mi luz del sol, mi única luz del sol, por favor no te lleves mi sol..." Al día siguiente... el mismísimo día siguiente... la niña estaba en perfectas condiciones para irse a casa.
La revista "Woman"s Day" lo llamó "El Milagro de la canción del Hermano". Los doctores le llamaron simplemente un milagro. Karen le llamó "El Milagro del amor de Dios".
Bendíceme mis manos
Señor, bendice mis manos
para que sean delicadas y sepan tomar
sin jamás aprisionar,
que sepan dar sin calcular
y tengan la fuerza de bendecir y consolar.
Señor, bendice mis ojos
para que sepan ver la necesidad
y no olviden nunca lo que a nadie deslumbra;
que vean detrás de la superficie
para que los demás se sientan felices
por mi modo de mirarles.
Señor, bendice mis oídos
para que sepan oír tu voz
y perciban muy claramente
el grito de los afligidos;
que sepan quedarse sordos
al ruido inútil y la palabrería,
pero no a las voces que llaman
y piden que las oigan y comprendan
aunque turben mi comodidad.
Señor, bendice mi boca
para que dé testimonio de Ti
y no diga nada que hiera o destruya;
que sólo pronuncie palabras que alivian,
que nunca traicione confidencias y secretos,
que consiga despertar sonrisas.
Señor, bendice mi corazón
para que sea templo vivo de tu Espíritu
y sepa dar calor y refugio;
que sea generoso en perdonar y comprender
y aprenda a compartir dolor y alegría
con un gran amor.
Dios mío, que puedas disponer de mí
con todo lo que soy, con todo lo que tengo.
La onda verde
En la fila del supermercado, el cajero le dijo a una señora mayor que debería traer su propia bolsa de compras, ya que las bolsas plásticas no eran buenas para el medio ambiente.
La señora pidió disculpas y explicó: "Es que no había esta onda verde en mis tiempos."
El empleado le contestó: "Ese es nuestro problema ahora. Su generación no tuvo suficiente cuidado para preservar nuestro medio ambiente."
Tenía razón - nuestra generación no tenía esa onda verde en esos tiempos.
En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosas y las de cerveza se devolvían a la tienda. La tienda las enviaba de nuevo a la planta para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que podían usas las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban.
Pero no teníamos onda verde en nuestros tiempos.
Subíamos las gradas, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio y oficina. Caminábamos al almacén en lugar de subir a nuestro auto de 300 caballos de fuerza cada vez que necesitábamos recorrer dos cuadras.
Pero tenía razón. No teníamos la onda verde en nuestros días.
Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no había desechables. Secábamos la ropa en tendederos, no en esas máquinas consumidoras de energía sacudiéndose a 220 voltios - la energía solar y eólica secaban verdaderamente nuestra ropa. Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos. Pero esa señora está en lo cierto: no teníamos una onda verde en nuestros días.
En ese entonces teníamos solo una televisión, o radio, en la casa -- no un televisor en cada habitación. Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo (se acuerdan?), no una pantallota del tamaño de un estadio. En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hagan todo por nosotros.
Cuando empacábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no plastoformos o bolitas plásticas.
En esos tiempos no encendíamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el pasto. Usábamos una podadora que funcionaba a músculo.
Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre pistas mecánicas que funcionan con electricidad.
Pero ella está en lo cierto: no había en esos tiempos una onda verde. Bebíamos de una fuente cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas plásticos cada vez que teníamos que tomar agua. Recargábamos las plumafuentes con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las hojillas de afeitar en vez de echar a la basura toda la afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo.
Pero no teníamos una onda verde por entonces.
En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o un omnibus y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o caminaban, en lugar de usar a la mamá como un servicio de taxi de 24 horas.
Teníamos un enchufe en cada habitación, no un banco de enchufes para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales de satélites a kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más próxima.
Así que ¿no les parece lamentable que la actual generación esté lamentándose cuán "despilfarradores" éramos los viejos por no tener esta onda verde en nuestros tiempos?
La señora pidió disculpas y explicó: "Es que no había esta onda verde en mis tiempos."
El empleado le contestó: "Ese es nuestro problema ahora. Su generación no tuvo suficiente cuidado para preservar nuestro medio ambiente."
Tenía razón - nuestra generación no tenía esa onda verde en esos tiempos.
En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosas y las de cerveza se devolvían a la tienda. La tienda las enviaba de nuevo a la planta para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que podían usas las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban.
Pero no teníamos onda verde en nuestros tiempos.
Subíamos las gradas, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio y oficina. Caminábamos al almacén en lugar de subir a nuestro auto de 300 caballos de fuerza cada vez que necesitábamos recorrer dos cuadras.
Pero tenía razón. No teníamos la onda verde en nuestros días.
Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no había desechables. Secábamos la ropa en tendederos, no en esas máquinas consumidoras de energía sacudiéndose a 220 voltios - la energía solar y eólica secaban verdaderamente nuestra ropa. Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos. Pero esa señora está en lo cierto: no teníamos una onda verde en nuestros días.
En ese entonces teníamos solo una televisión, o radio, en la casa -- no un televisor en cada habitación. Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo (se acuerdan?), no una pantallota del tamaño de un estadio. En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hagan todo por nosotros.
Cuando empacábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no plastoformos o bolitas plásticas.
En esos tiempos no encendíamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el pasto. Usábamos una podadora que funcionaba a músculo.
Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre pistas mecánicas que funcionan con electricidad.
Pero ella está en lo cierto: no había en esos tiempos una onda verde. Bebíamos de una fuente cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas plásticos cada vez que teníamos que tomar agua. Recargábamos las plumafuentes con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las hojillas de afeitar en vez de echar a la basura toda la afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo.
Pero no teníamos una onda verde por entonces.
En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o un omnibus y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o caminaban, en lugar de usar a la mamá como un servicio de taxi de 24 horas.
Teníamos un enchufe en cada habitación, no un banco de enchufes para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales de satélites a kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más próxima.
Así que ¿no les parece lamentable que la actual generación esté lamentándose cuán "despilfarradores" éramos los viejos por no tener esta onda verde en nuestros tiempos?
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